Andorra del futuro

Una de las ciudades del Proyecto Ecotopia 2121 es Andorra la Vella, la capital de Andorra; una pequeña nación alpina aplastada en los Pirineos entre España y Francia. Andorra es bien conocida por su belleza, singularidad y aislamiento del resto de Europa.

Andorra la Vella acoge a algo más de 20.000 personas. No tiene aeropuerto ni estación de tren. Este aislamiento, acompañado de la fortuita inmunidad de sus árboles alpinos, significa que Andorra, hasta bien entrado el siglo 22, ha sobrevivido a la expansión global de la nanotecnología relativamente intacta, y los lugareños pretenden mantenerlo así.

La nanotecnología consiste en máquinas y materiales fabricados a nanoescala; la escala infinitesimal de átomos y moléculas. Los nanotecnólogos de hoy en día prometen que pronto fabricarán nanomáquinas inteligentes para hacer cosas maravillosas. Entre las muchas afirmaciones:

a) las nano-máquinas curarán el cuerpo humano de enfermedades incurables,

b) las nano-máquinas mejorarán nuestros tontos objetos cotidianos incorporándolos a un millón de supercomputadoras de tamaño nanométrico interconectadas, y

c) nano-máquinas se dispersarán por tierra, mar y aire para limpiar toda la contaminación del planeta.

A finales del siglo XXI, puede haber una pequeña posibilidad de éxito moderado de algunos de estos proyectos, pero la nanotecnología tiene un lado oscuro; proporcionar a las empresas y gobiernos potentes sistemas de vigilancia y armas, y crear contaminantes nuevos, invisibles e incontrolables. Cuanta contaminación y enfermedad eliminen, la nanotecnología producirá tantos contaminantes y enfermedades nuevos.

Sin embargo, con estos nuevos contaminantes, prácticamente no hay experiencia humana sobre cómo se pueden manejar de manera efectiva, y con estas nuevas enfermedades, no existe inmunidad humana innata para ellos. Debido a su pequeño tamaño y a su torpe inteligencia programada por humanos, las nano-máquinas podrían escapar fácilmente de los laboratorios y fábricas y de los huéspedes humanos al medio ambiente, infectando animales y plantas, matando a algunos e inhabilitando a otros. El mundo natural podría sufrir daños irrevocables. Andorra la Vella, por suerte, logra escapar de estos impactos negativos, pero eso solo refuerza la determinación de la ciudad de trabajar para preservar su estado libre de nanopartículas.


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